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domingo, 13 de marzo de 2011

Asestar 37 cuchilladas a una mujer no es delito de ensañamiento, según el Tribunal Superior de Justicia de Madrid

Se trata de la pareja: Mustafá Said, argelino de 36 años, quién asestó 37 navajazos a su pareja, la nicaragüense Gina Monserrat Pérez Busto, de 34, el 19 de febrero de 2007 en Madrid. Esta acción criminal no es ensañamiento, según la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (España), la misma que tramita el caso Gürtel. Por ello redujo de 17 a 12 años de cárcel la pena impuesta por un jurado popular a Mustafá Said, tras descartar que el criminal causara "un sufrimiento innecesario" a la víctima y calificar que lo ocurrido fue un homicidio y no asesinato.
foto: critica.com.pa
La sentencia, ponencia del presidente del Tribunal, Francisco Vieira, contó con dos votos a favor y uno en contra del magistrado José Manuel Suárez Robledano, quien considera que el jurado no erró al certificar que los 37 navajazos asestados constituyen un asesinato con la agravante de ensañamiento. Resulta que antes del crimen, Mustafá Said había llamado por teléfono a un tío suyo para decirle que iba a matar a su expareja. Consumado el hecho, intentó quitarse la vida propinándose dos puñaladas en el pecho y cortándose el cuello. No murió. Pero, ella sí. Dejó tres hijos de entre 5 y 15 años.
El juicio se celebró en la Audiencia de Madrid. El jurado dictaminó que, tras una discusión entre ambos en casa de ella, el acusado le dio "diversas puñaladas en la cara, cuello, hemitórax izquierdo, dorso y en ambas extremidades, hasta un total de 37, que acabaron con su vida". Según el jurado, la mayoría las recibió cuando "agonizaba" y sin que fueran necesarias "para acabar con su vida, teniendo como única intención
causarle a ella un sufrimiento desmedido".
Según el Código Penal español, para que haya ensañamiento ha de haber, de forma inhumana y deliberada, un mayor dolor del que fuera necesario para matar.
El abogado del agresor apeló ante el Tribunal Superior de Madrid. La sentencia recoge jurisprudencia del Supremo para "descartar" la concurrencia de ensañamiento, y señala: "Efectivamente, el número de heridas de arma blanca que recibió la víctima (37, más el resto de lesiones: luxación en el codo, contusión fuerte en el mentón con perforación del labio superior por la dentadura, contusión en el occipital izquierdo y otros cortes y heridas) permiten deducir una gran intensidad en el acometimiento y una clara intención del acusado de acabar con la vida de la agredida". Pero de la reiteración de cuchilladas "no cabe deducir necesariamente que también tuviera como propósito incrementar su sufrimiento". Es decir, que la intención del agresor era "acabar con la vida de su compañera, por lo que parte de las lesiones anteriores a las mortales se debieron a la natural resistencia de ésta ante la agresión de que estaba siendo objeto".
Dos de las cuchilladas fueron muy profundas y afectaron a órganos vitales; el resto están en las manos y otras partes del cuerpo. El tribunal duda de que los navajazos "no mortales" se realizaran "con el propósito de incrementar el dolor de la víctima" y señala que el objetivo del agresor fue asegurarse el "terminar con la vida" de su pareja.
El magistrado discrepante, Suárez Robledano, entiende que sí hubo ensañamiento. Y se basa, entre otros argumentos, en los testimonios de los forenses, que indicaron: "Si quitamos las dos [cuchilladas] que penetran [en el cuerpo de la víctima], las otras no han afectado a órganos vitales y, por tanto, no han puesto en riesgo la vida...". Los forenses concluyeron "que, sin lugar a duda, la víctima se defendió y que las heridas producidas en las manos son típicas de defensa ante ataques de arma blanca".
El juez apela "al sentido común" para colegir que "las heridas de defensa no pueden ser posteriores a las que son mortales por necesidad". Afirma que "el acusado eligió un método y un arma especialmente doloroso y cruel". Y añade que esa crueldad no solo se aprecia en la "gran fuerza" con que esgrimió el arma y "en el dolor físico que producen esas 37 puñaladas", sino también en la "angustia y el sufrimiento psíquico" que ocasionó "al persistir en el ataque de forma consciente y deliberada mientras la sangre y el estado cada vez más débil de la víctima se hacía manifiesto ante él".
Más información sobre la realidad de la violencia y el maltrato a las mujeres, pueden leer AQUÍ.
(fuente: ElPais.com (José Antonio Hernández))

lunes, 31 de enero de 2011

Fallece Eunice Sanborn de EE UU, la mujer más longeva del Mundo

Eunice Sanborn, meses antes de fallecer/AFP
EuniceSanborn, la mujer más longeva del mundo, falleció este lunes en Texas (Estados Unidos) a los 114 años, según informaron fuentes cercanas a la familia.
Sanborn ostentó ese título tan sólo durante tres meses, tras la muerte de Eugenie Blanchard, una enfermera francesa nacida el 16 de febrero de 1896 en la isla caribeña de Guadalupe, y que murió el pasado 4 de noviembre.
Su vecina y amiga, Christine Bunn, confirmó al diario local 'Daily Porgress' de Jacksonville, la ciudad donde vivía la anciana, que Sanborn murió este lunes a las 06.00 hora local (11.00 GMT).
El Centro de Investigación Gerontológico (GRG, siglas en inglés) de Los Ángeles, que mantiene un recuento de los "supercentenarios" del mundo tiene en su registro que Sanborn nació el 20 de julio de 1896 en Lake Charles (Luisiana).
No obstante, su familia asegura que la Oficina del Censo estadounidense registró por error la fecha de 1896 en vez de 1895, con lo que la fallecida sería un año mayor.
La mujer, que vivía en Jacksonville (Texas) adonde llegó en los años 1940, sobrevivió a tres maridos y a su único hijo, que murió en 2006 a los 90 años de edad.
Bessie Cooper, una estadounidense nacida en Georgia el 26 de agosto de 1896 es ahora la mujer más longeva del mundo, informó el canal local 7 KLTV.
(fuente: ELMUNDO.es)

miércoles, 26 de enero de 2011

María Santos Gorrostieta , la heroica mujer mejicana

Esta mujer no se rinde. Esta mujer no sonríe. Esta mujer no exhibe el porte altivo de aquel narcotraficante apodado La Barbie ni de su amigo El JJ, detenidos por la Policía Federal y presentados ante la opinión pública vestidos con la misma ropa cara de marca, como si ese fuera el uniforme del éxito rápido y seguro, la vieja y poderosa atracción del “vive rápido, muere joven y haz un cadáver bonito”. A esta mujer ninguna autoridad competente le ha preparado un luminoso escenario como hizo hace tan solo unos días con El JJ, presentado junto a su guapísima novia, una reina de la belleza colombiana, y delante de un pequeño pero muy poderoso arsenal de armas nuevas y relucientes. Ni tampoco los principales medios de comunicación mexicanos le han concedido a esta mujer –y sí a La Barbie, y sí a EL JJ-- espacios en horarios de máxima audiencia, entrevistas con periodistas famosos. Esta mujer –María Santos Gorrostieta—no tiene nada que ver con ellos. Aunque sí con sus balas.
El 15 de octubre de 2009, esta mujer, alcaldesa del pequeño municipio de Tiquichea, en el Estado de Michoacán, sufrió el ataque de varios hombres armados con rifles de asalto y granadas de fragmentación. No consiguieron matarla, pero sí a su marido y padre de sus tres hijos, José Sánchez Chávez. En cuanto se curó de sus heridas, sin alharacas mediáticas ni palabras grandilocuentes, María Santos regresó a sus labores como alcaldesa. Solo tres meses después, volvió a ser atacada, esta vez a la salida de un acto en la Tierra Caliente del Estado de Guerrero. La camioneta Ford Lobo que conducía su hermano, Benigno Gorrostieta, recibió 30 balazos. Tres de ellos hicieron blanco en el cuerpo de María Santos. En el tórax. En la pierna. En el abdomen.
Estuvo a punto de morir, pero –una vez más— María Santos Gorrostieta se recuperó de sus heridas y