Mostrando entradas con la etiqueta heroismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta heroismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de enero de 2011

María Santos Gorrostieta , la heroica mujer mejicana

Esta mujer no se rinde. Esta mujer no sonríe. Esta mujer no exhibe el porte altivo de aquel narcotraficante apodado La Barbie ni de su amigo El JJ, detenidos por la Policía Federal y presentados ante la opinión pública vestidos con la misma ropa cara de marca, como si ese fuera el uniforme del éxito rápido y seguro, la vieja y poderosa atracción del “vive rápido, muere joven y haz un cadáver bonito”. A esta mujer ninguna autoridad competente le ha preparado un luminoso escenario como hizo hace tan solo unos días con El JJ, presentado junto a su guapísima novia, una reina de la belleza colombiana, y delante de un pequeño pero muy poderoso arsenal de armas nuevas y relucientes. Ni tampoco los principales medios de comunicación mexicanos le han concedido a esta mujer –y sí a La Barbie, y sí a EL JJ-- espacios en horarios de máxima audiencia, entrevistas con periodistas famosos. Esta mujer –María Santos Gorrostieta—no tiene nada que ver con ellos. Aunque sí con sus balas.
El 15 de octubre de 2009, esta mujer, alcaldesa del pequeño municipio de Tiquichea, en el Estado de Michoacán, sufrió el ataque de varios hombres armados con rifles de asalto y granadas de fragmentación. No consiguieron matarla, pero sí a su marido y padre de sus tres hijos, José Sánchez Chávez. En cuanto se curó de sus heridas, sin alharacas mediáticas ni palabras grandilocuentes, María Santos regresó a sus labores como alcaldesa. Solo tres meses después, volvió a ser atacada, esta vez a la salida de un acto en la Tierra Caliente del Estado de Guerrero. La camioneta Ford Lobo que conducía su hermano, Benigno Gorrostieta, recibió 30 balazos. Tres de ellos hicieron blanco en el cuerpo de María Santos. En el tórax. En la pierna. En el abdomen.
Estuvo a punto de morir, pero –una vez más— María Santos Gorrostieta se recuperó de sus heridas y